IMAGO 2013: mariposas tras el audiovisual universitario cubano (+Programa)

Llega a su fin el Festival del audiovisual universitario, y próximo a conocerse las obras premiadas, Cubahora conversó con el productor ejecutivo de la cita, Jesús Miguel Hernández Bach …

Por MARÍA DEL CARMEN RAMÓN

Desde el pasado 27 de marzo y hasta este sábado, la sede del Pabellón Cuba, en la capital cubana, ha acogido un evento que reúne a la creación universitaria cubana de audiovisuales. Lleva por nombre IMAGO, una palabra que significa imagen, en latín, pero que simboliza además la etapa en la que una mariposa va saliendo de su capullo para comenzar su primer vuelo. “Ese es el espíritu de este Festival, la idea de cambio y de evolución que ha primado en la creación universitaria cubana”, asegura Jesús Miguel Hernández Bach, productor ejecutivo del evento.

Celebrado por primera vez en el año 2000, este festival, que comenzó siendo una cita para escuelas de cine como la Facultad de Artes de los Medios Audiovisuales del ISA y la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños, desde su edición anterior se extendió hacia el resto de las universidades del país. Hoy, jóvenes con el deseo de comunicar por medio de la imagen y el sonido, provenientes de cualquier centro de altos estudios cubano, puede reconocer este festival como el espacio para compartir sus audiovisuales.

A propósito de que se acerca la premiación de las obras en concurso, Cubahora conversó con Hérnández Bach, joven productor y realizador, egresado de la especialidad Dirección en la Facultad de Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual del ISA.

¿Cuál es la idea que promueve IMAGO, y qué peculiaridades ha tenido su edición número XV?

Este año, todos los audiovisuales que se presentan provienen de diferentes universidades cubanas. La competencia es nacional, pueden venir estudiantes de Pinar del Río, La Isla de la Juventud, Guantánamo…y concursar en las categorías de ficción, animación, video arte, videoclip, spot, tráiler, guión, programas radiales, así como en una categoría especial con que contamos, que premia audiovisuales con un minuto de duración.

Este año están concursando 78 obras en las diferentes categorías. Hay creadores de Ciego de Ávila, Holguín, Santiago de Cuba, Pinar del Río, La Habana, Matanzas, entre otras. Hemos organizado el evento teniendo como sede el Pabellón Cuba y las salas uno y dos del multicine Infanta. Lo que más buscamos es visibilidad entre la comunidad universitaria, y posicionar el Festival, para que los estudiantes de todas las universidades del país lo vean como el espacio natural donde pueden exhibir sus materiales.

Tenemos una muestra de cine internacional de escuelas de cine. Tenemos la presencia de siete escuelas de cine: dos españolas, la Casa de Barcelona, la Escuela de Cine de Madrid (ECAM), la Universidad Veritas, El Sydney Film Scool,de Australia, la Escuela Nacional de Experimentación y Realización Cinematográfica de Argentina, en Buenos Aires, el Festival Latinoamericano ÍCAROS, Chiledoc y un proyecto de Austria que se llama Cinema Next. Además, estamos presentando desde el primer día del evento un apartado teórico con conferencias.

Desde el año pasado se extendió la participación hacia universidades de todo el territorio nacional, ¿cuáles son las facultades que mayor número de audiovisuales entregan, y qué consideras está marcando esa tendencia?

Sigue existiendo una presencia enorme de materiales de la Facultad de Arte de los Medios Audiovisuales, porque entre sus actividades de curso tienen que elaborar materiales; igualmente, está la Escuela de Cine de San Antonio de los Baños y además, ha venido creciendo la presencia de estudiantes de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, con productos audiovisuales realizados por los estudiantes durante su carrera. Estas son las tres escuelas de mayor participación; pero se ve también una presencia fuerte de estudiantes que vienen desde carreras como Ingeniería electrónica o arquitectura, derecho, psicología, deporte. Tenemos presencia de la CUJAE, la Universidad de Ciencias Informáticas, la Universidad Central de las Villas, Pinar del Río. Hemos traído este año a 20 realizadores invitados de las filiales del ISA en Camagüey y Holguín. Lo que queremos es que esos materiales que muchas veces se realizan y por una razón u otra no encuentran una vía de socialización, puedan visualizar el IMAGO como el espacio de proyección idóneo.

¿Qué inquietudes prevalecen en los jóvenes realizadores universitarios?, ¿cuáles son los temas que más les interesan y que están marcando la agenda del IMAGO?

En la producción audiovisual joven cubana hay temas que muchas veces se repiten. A pesar de que la producción audiovisual nacional puede aumentar o disminuir cada año, en dependencia de muchísimos factores; la agenda temática sigue siendo más o menos la misma. Abundan temas como los de la equidad de género, la diversidad sexual, los problemas sociales, económicos, de raza, desigualdad, pobreza… o sea, se presentan una cifra mayoritaria de documentales, y casi todos los temas de la ficción son sobre problemáticas con que los cubanos lidiamos todos los días.

Una de las características básicas que distingue al Festival IMAGO de otros que se realizan en Cuba es que visibiliza otras categorías que superan las clásicas divisiones ficción y documental, e incluye otras como el video clip, los trailers, los spots, programas de radio. De ahí que el Festival brinda una imagen más abarcadora de lo que ocurre en el audiovisual cubano.

Son muchos los audiovisuales que se presentan al Festival por jóvenes deseosos de socializar sus obras, pero no todas entran en el concurso final, ¿cuáles son los criterios de selección que ustedes utilizan para elegir los audiovisuales que entrarán en competencia?

El Comité Organizador del IMAGO está compuesto por estudiantes de la Facultad de las Artes de los Medios Audiovisuales del ISA y algunas personas que no somos de esa facultad. Se trata de un Comité organizador que organiza el evento de forma colectiva, en donde la opinión general cuenta para decidir de qué forma se va a organizar el evento, lo cual es muy positivo, porque prevalece de manera transversal el consenso. Nos ponemos de acuerdo en cuál es el evento que queremos realizar para la comunidad universitaria, para eso medimos el termómetro de lo que le interesa a la gente, y cuáles son los temas que no se abordan y las personas necesitan conocer.

Tenemos un Comité de selección compuesto por estudiantes -miembros o no del Comité organizador-, profesores de la Facultad, e invitados de otros centros -que son estudiantes de diferentes universidades y realizadores-. En general, se conforma un equipo de tres o cinco personas que van realizando un visionaje de las obras que se están inscribiendo en el evento.

Tuvimos un total de 300 obras entre todas las categorías, y fue muy difícil la selección, sobre todo a la hora de programar espacios de exhibición, para poder mostrar la mayor y mejor calidad de las obras y para que la persona que asistiera pudiera presenciar la riqueza audiovisual de nuestras producciones.

En el evento sesiona un jurado, que es quien decide la premiación oficial, en todas las categorías y especialidades como edición, sonido, fotografía, dirección… Además, otro jurado entrega los premios colaterales, a aquellos audiovisuales que estas instituciones tengan el interés en premiar, ya sea porque consideren que la obra esté cercana a sus valores, o a los valores que ellos deciden premiar. En este caso, se encuentran otorgando premios colaterales el Festival de Cine pobre, el Fondo de población de las Naciones Unidas, el ICAIC, la UNEAC y la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños. Estamos abiertos a que otras instituciones se sumen a trabajar con nosotros, para así reconocer el audiovisual joven.

La idea es darles a los realizadores universitarios una plataforma y recursos para qué sigan creando y también para que se conozcan y trabajen juntos.

En esta edición, ¿cómo valora la participación de jóvenes universitarios?

Las salas han estado llenas todo el tiempo: tanto en los eventos teóricos, como en las salas de proyección, tanto por las obras nacionales como internacionales. Cuando las personas van la primera vez y ven la calidad de las obras, vuelven a visitarlas.

Hicimos un concurso de fotografía llamado la Foto safari, y fue impresionante la cantidad de personas que vino con cámaras a hacer fotos sobre el evento. Fue un concurso in situ, se le dio un tema a las personas y en el tiempo de 5 y 30 a 7 de la noche tomaron fotos. Quedaron cinco finalistas y finalmente, un ganador.

También, el día de ayer, en el Salón de mayo, hubo un concurso de carteles con estudiantes del ISDI, donde fue seleccionado el cartel del próximo IMAGO.

Actualmente, la campaña de comunicación del evento es llevada a cabo por una estudiante de 5to año de Periodismo, y tenemos nueve estudiantes de periodismo trabajando en el Comité Organizador, como un modo de vínculo entre ambas facultades. Están, además, cinco estudiantes cubriendo todo cuanto ocurre para los medios de comunicación. Estamos tratando de buscar las fortalezas de cada una de las facultades para trabajar de forma unida.

¿Qué dificultades están enfrentando los jóvenes creadores para realizar sus obras?, ¿cómo interpretar el resultado de las obras que mayor calidad alcanzan en IMAGO?, ¿a qué responde?

La producción joven y no joven audiovisual en Cuba tiene los mismos problemas: más allá de cuestiones financieras, me parece que hay recursos de manera intangibles, que son los conocimientos, y cuya ausencia puede estar afectando la producción. A veces uno ve muy buenas ideas, excelente argumento, que termina siendo muy mal guión, porque no se conocen las estructuras de cómo escribir un buen guión; o al revés, tienen un buen guión, y esté no termina con un resultado feliz, porque hay carencias con la dirección de actores, la edición, la dirección. Todo ello va más allá de cuán pobre pueda ser un audiovisual. El problema está en que hay mucha gente haciendo audiovisuales de manera empírica, y eso no está mal, pero muchas veces lo hacen desde el desconocimiento.

Por eso IMAGO intenta brindarles herramientas más solidas, para que los jóvenes las escuchen y puedan emplearlas y aplicarlas en sus producciones. Solo hay dos escuelas de audiovisuales en Cuba, aunque haya personas haciendo audiovisuales en la Facultad de Comunicación, la UCI y otros centros, muchas personas no saben lo que están haciendo, y eso afecta al resultado final la obra. Un audiovisual, más allá de una obra de arte, es una industria y tiene que verse como algo que genere ingresos.

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