Zucchero: música y corazón.

Por Dirección de Comunicación, ISA

Que Zucchero ofrecerá este sábado un concierto tremendo en el campus de la Universidad de las Artes, a estas alturas, no es noticia: mucho se han encargado de divulgarlo los distintos medios de prensa nacionales. Y además poco a poco hemos visto, de camino al comedor o a alguna clase, cómo va tomando magnitudes descomunales, increíbles el escenario donde el músico italiano compartirá con artistas del patio como Buena Fe, David Blanco o Laritza Bacallao.

Sin embargo, casi nada sabemos de las razones que empujaron al autor de Baila (Sexy thing) o Bacco perbacco a tomar las áreas del ISA para transformarlas en auténticos espacios de espectáculo y disfrute. Porque esta será una gran fiesta para el pueblo cubano, ha dicho Zucchero, y es que este concierto resulta un sueño que el creador ha acariciado largamente por más de dos décadas.

Es así, desde estos sueños postergados, desde el reencuentro con la Isla, como el ISA se propone como posible lugar de presentación en La Habana que regala hermosas vistas y un ambiente propicio para la creación artística. De esto podemos dar fe los que nos llegamos a la escuela por estos días y hemos escuchado el incesante ensayar de una banda de altura compuesta por músicos cubanos e italianos que repasan una y otra vez temas que han marcado la trayectoria artística del compositor, así como números de su última producción “La sesión cubana”, que ha armado este verano junto a grandes intérpretes nacionales como Omara Portuondo o Chucho Valdés.

Pero mucho se ha conversado de la carrera del italiano, de su apropiación de canciones antológicas de la música cubana en este último fonograma –hablamos de Guantamera o Sabor a ti, por ejemplo–; de la calidad de su propuesta artística –calidad probada en la escena internacional de la mano de Miles Davis, Eric Clapton, Brian May o Lucciano Pavarotti, o en la nacional con Fito Páez el pasado miércoles–… por tanto, quizás sea mejor compartir las palabras de Zucchero, cuando le preguntamos sobre las nuevas tecnologías y su influencia en el mundo contemporáneo sobre las maneras en que concebimos y consumimos la canción:

“La tecnología no es una cosa negativa, pero debe ser usada con cuidado en la música. A menudo en estos años se hacen discos a través de las computadoras: prácticamente un músico puede hacer un disco en su casa que incluya todos los instrumentos, y puede parecer muy bello, muy completo. Pero la fuerza no está solo en la tecnología: una canción para llegar al corazón de la gente puede ser cuestión de voz y guitarra. Los músicos tienen que aprender a llegar al corazón de la gente a través de un piano, una guitarra, la voz. Y después utilizar los arreglos. El peligro de las nuevas tecnologías es que puede suponer una música aparentemente bella pero sin corazón”, comentó.

Luego, con la certeza de compartir un espectáculo único, singularísimo, acaso irrepetible, queda invitar a compartir con Zucchero mañana a partir de las 8:30 p.m. en el ISA.

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