Andares sonoros por La Habana Vieja: esbozos del inicio de un proyecto

Por: Ivette Janet Céspedes Gómez, especial para La Universidad de las Artes, ISA.

Con un magnífico concierto ofrecido por de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de las Artes, ISA, adjunta al Lyceum Mozartiano de La Habana, quedó inaugurado el proyecto artístico “La música clásica europea en el entorno social de La Habana Vieja”, el cual se extenderá hasta el 2015.

Los nexos musicales entre Cuba y Europa se han caracterizado por un constante influjo y reflujo, principalmente por el ir y venir de nuestros compositores, muchos de los cuales se apropiaron de las tradiciones creativas del Viejo Continente y supieron revertir toda la savia adquirida en un producto nuevo por la esencia cubana en su contenido.

Para hacer honor a esa consagrada tradición de la cual se derivó una buena parte de la música de concierto cubana, se realizarán una serie de presentaciones para divulgar obras musicales representativas del repertorio clásico europeo, con el fin de “acercar aún más los valores culturales que atesoran nuestras regiones” según expresara en su discurso de apertura el presidente de la Fundación Mozarteum de Salzburgo Dr. Johannes Honsig-Erlenburg.

Entre las personalidades de nuestra cultura que también honraron a los presentes con sus palabras de inauguración estuvieron el director del Lyceum Mozartiano de La Habana Ulises Hernández y el rector de la Universidad de las Artes Dr. Rolando González. Todos agradecieron el apoyo incondicional de instituciones como la Fundación Mozarteum de Salzburgo, la Sociedad Civil Patrimonio, Comunidad y Medio Ambiente, y la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana especialmente a su principal gestor Eusebio Leal; por haber puesto todo su empeño en hacer realidad este proyecto encaminado a “estimular el conocimiento, la comprensión y el disfrute de la música de concierto en el entorno socio-cultural de la Habana Vieja”.

Las primeras vibraciones sonoras-musicales que se apoderaron de la sala de conciertos del Oratorio San Felipe Neri las desencadenaron la obertura de la ópera La flauta mágica (Kv. 620) y la Sinfonía en Re mayor, (Kv. 504) “Praga”, dos creaciones de uno de los más geniales compositores del clasicismo vienés, Wolfgang Amadeus Mozart.

La especialización que ha adquirido el conjunto sinfónico de la mano de su director principal, José Antonio Méndez, en la interpretación de las obras del tan nombrado compositor, es admirable y digna de reconocimiento. Demostraron un dominio de las dificultades técnico-expresivas de las obras, y lograron trasmitir con claridad y cohesión discursiva las esencias de la música mozartiana, lo cual permitió al público asistente deleitarse con los matices temáticos que logró Mozart en sus composiciones, recurso de elaboración musical presente en cada una de ellas. Fue notorio el manejo preciso y con gran elegancia de las continuas pinceladas de contraste dinámico y tímbrico que exigían dichas obras. En esos instantes el público constató lo que hacía algunos instantes había comentado Ulises Hernández en sus palabras de inauguración, la experiencia de “tocar a Mozart de cerca”.

También se escuchó una de las obras más reconocidas del compositor hispanocubano Julián Orbón: Tres versiones sinfónicas. En ella evoca y reelabora temas como la “Pavana”, de Luis de Milán, dos cláusulas de Perotino el Grande en la segunda versión, denominada “Organum-Conductus”, y su última proposición “Xilóphone”, basada en un patrón rítmico del Congo Belga. Su música hoy en día puede ser revisitada y disfrutada no solo por la interpretación de los músicos protagonistas de este concierto, sino gracias a las labores de conservación y grabación que ha realizado la dirección del Lyceum Mozartiano de La Habana de la música de los integrantes del Grupo de Renovación Musical, al que perteneció y que marcó pautas fundamentales en la manera de hacer la música de concierto en Cuba.

Para cerrar el concierto se interpretaron dos obras portadoras de un genuino sabor cubano: el danzón El médico de pianos, de Jorge López Marín, y el son-pregón El manisero, de Moisés Simons, en una versión sinfónica creada por la violinista Jenny Peña. En estas confluyeron los ritmos y las entonaciones de nuestra música popular-tradicional con las técnicas y los procedimientos compositivos (en el caso del arreglo al El manisero reflejados fundamentalmente en la manera de orquestar) característicos de la música clásica europea.

Así se le dio la bienvenida a este nuevo proyecto que inundará de buena música nuestros andares por la Habana Vieja.

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