Mirta Aguirre en mi memoria

Por: Rolando López del Amo

Fecha: 2012-10-16 Fuente: CUBARTE

Este 2012 es un año en el que varias figuras fundamentales de la literatura y el arte, de la cultura cubana, habrían cumplido un siglo de vida. En realidad, el hecho de que los que aún andamos respirando sobre esta tierra los estemos recordando, evidencia que siguen existiendo en la obra que nos legaron.

Grandes recordaciones se han hecho para Virgilio Piñera, y han sido muy justas. Virgilio es el padre del teatro cubano contemporáneo.

Otro centenario es el del pintor Mariano Rodríguez, quien dejó una poderosa impronta en las artes plásticas cubanas, desde sus colaboraciones con Orígenes y aquellas primeras figuras con la influencia del muralismo mexicano, hasta sus cuadros de frutas y de masas humanas jubilosas; y especialmente sus gallos, casi un símbolo de la victoriosa revolución de enero de 1959. Presidió la sección de Artes Plásticas al fundarse la UNEAC y trabajó junto a Haydée Santamaría en la Casa de las Américas, al frente de la cual estuvo también después de la muerte de la heroína. No se por qué su centenario ha pasado casi sin ser visto.

Ahora, en octubre, es el centenario de Mirta Aguirre. Pocas mujeres en su siglo hicieron mayor contribución a la cultura cubana. La personalidad de Mirta hay que verla en

varias facetas. En la política fue, desde sus 20 años de edad, militante comunista que enfrentaba en ese momento —1932— a la tiranía de Gerardo Machado. A partir de entonces no hubo causa política noble que no contara con su apoyo, ya fuera la defensa de la República española, el enfrentamiento al nazismo y al fascismo, la oposición a la guerra en Corea y el envío de cubanos allí bajo la bandera intervencionista de las Naciones Unidas que encubría a las fuerzas armadas de los EE.UU. Luego, la lucha contra la tiranía de Batista en los años cincuenta y, finalmente, la entrega total a la Revolución triunfante.

Pero no se trata aquí de la militancia política de Mirta, sino de su obra en el campo de la educación y la cultura, en la literatura y el arte.

Ya el año pasado escribí para el Periódico Cubarte un artículo sobre Mirta en el que me refería a su obra y recordaba que este año sería el centenario de su natalicio. Felizmente, un grupo de instituciones cubanas se apresta a conmemorarlo con diversas actividades en este mes de octubre. Las instituciones participantes son el Instituto Cubano del Libro, el Instituto de Literatura y Lingüística, la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, la Fundación Nicolás Guillén y la Sociedad Económica de Amigos del País.

Entre las ideas que se han manejado conocí que se inauguraría una exposición de fotos y documentos, se produciría una sesión académica en que se trataría sobre la ensayística y la poesía de Mirta, además de su obra pedagógica en nuestro más antiguo centro de educación superior. El Instituto del Libro prepara el lanzamiento de dos libros de ensayos escritos por ella. Seguramente la prensa escrita, la radio y la televisión harán sus aportes y la Editorial Gente Nueva cubrirá el recordatorio de la contribución que esta insigne cubana hizo para los niños de este país. La compositora Gisela Hernández tomó textos de Mirta para convertirlos en canciones para niños que fueron muy divulgadas y populares en su momento. Parece que se desea también resaltar la entrañable amistad y colaboración de decenas de años entre Mirta y nuestro poeta nacional, Nicolás Guillén.

Con tan variados y notables auspiciadores se debe hacer un homenaje tan merecido como necesario, porque raras son las ocasiones en que en el seno de la sociedad capitalista se pueden unir, en una mujer, el genio literario y la activa militancia revolucionaria.

Habría que destacar en Mirta también a la periodista, a la crítica de arte y de cine, a la promotora cultural, a la editora de periódicos y de libros. Desde su accionar en la sociedad Nuestro Tiempo, que presidía Harold Gramatges, en su tarea en la comisión para el trabajo intelectual del Partido Socialista Popular junto a otras valiosas personalidades, podemos afirmar que las bases del trabajo cultural de la revolución a escala nacional, de nuestra UNEAC, de la primera escuela de instructores de arte en el Hotel Comodoro, tienen la impronta de Mirta, como también la Facultad de Artes y Letras y las actuales facultades que derivaron de ella cuando se llamaba Escuela, así como la antigua Facultad de Humanidades y la Comisión de Extensión Universitaria. Hay que recordar la elaboración de textos para la docencia universitaria y sus contribuciones a la Editora Política en la década de los sesenta del pasado siglo, con selecciones temáticas de los clásicos del marxismo.

Fue el Ballet Nacional de Cuba, dirigido por nuestra tan admirada y querida Alicia Alonso, quien tomó la delantera en el homenaje a Mirta, dedicándole ya una función con la presencia de nuestra prima ballerina assoluta. Fue muy emotivo, antes de dar paso al programa danzario de la ocasión, la evocación de Mirta por una locutora desde el proscenio del teatro, seguida de una excelente grabación de la voz de Mirta leyendo su poema Canción antigua, dedicado al Che, escuchado de pie por un público silencioso y conmovido que colmaba el teatro.

Revisando papeles guardados topé con un ejemplar de un suplemento literario que publicaba la revista Revolución y Cultura. Corresponde al trimestre de octubre a diciembre de 1983, a tres años del fallecimiento de Mirta. El suplemento incluye dos trabajos que le rinden homenaje. Uno, en la página 25 de la revista, introduce la publicación de dos crónicas de cine publicadas en el periódico Hoy —en 1960— que se reproducen íntegramente. La introducción es de Olga Marta Pérez y en su último párrafo expresa:

En general son poco conocidas estas crónicas, las recordarán aquellos que tuvieron en sus manos ejemplares del periódico Hoy. Para los más jóvenes son totalmente nuevas y tendrán oportunidad de leerlas próximamente, cuando la Editorial Letras Cubanas las publique reunidas en las Obras Completas de Mirta Aguirre. Será una buena oportunidad para aprender de cine, de literatura y de historia.

Esas Obras Completas aún no han visto la luz.

El otro artículo es de Elena Jorge, alumna de Mirta en la Universidad y quien fue una de las personas jóvenes formadas por ella para desempeñarse como el relevo profesoral de la antigua Escuela de Letras. Mirta siempre pensó en la formación de los cuadros jóvenes. Elena, hija de nuestro maestro en el arte de escribir cuentos, Onelio Jorge Cardoso, tan cubano y universal, tituló su artículo “Hoy de ayer en Mirta Aguirre”, parafraseando el título del libro Ayer de hoy, editado por Nancy Morejón y publicado por Bolsilibros, de Ediciones Unión, en 1980. De él quisiera destacar estas valoraciones de Elena hacia su profesora:

(…) Nunca fue irracional, injusta o temerosa de diferencias en cuestiones de opinión, ni lanzaba preguntas para recibir respuestas mecánicamente acuñadas. Era inflexible, sí, con manifestaciones juveniles de pedantería que sabía curar rápidamente, o con la doblez y la falta de respeto mutuo. Su proverbial autoridad se afincaba en estas cosas, y en el rechazo del incondicional, al que soslayaba indiferente, y del desleal, incapaz de convicción y de firmeza. No ha llegado aún, quizás, el momento de hacer un balance de lo que aportaron algunas figuras en el orden de la organización y encauzamiento de la cultura artística hacia las grandes mayorías, antes analfabetas y ahora ávidas de una formación estética superior. No ha llegado la ocasión de establecer magnitudes del trabajo personal de muchos compañeros desaparecidos. Entre ellos, el nombre de Mirta Aguirre tendrá un lugar señalado por su coraje y la entrega de su talento a la obra individual y colectiva.

Ojalá nuestros jóvenes investigadores se animen a este servicio a la cultura cubana hacia el que apuntaban estas palabras de Elena Jorge escritas hace veintinueve años y aprovechen los remanentes de algunas fuentes vivas, además de la documental.

En esta revisión de papeles acumulados y sin clasificar, encontré tres cartas de Mirta, escritas a máquina y firmadas en tinta, a mano. Una está dirigida a Ladislao (Ladislao González Carbajal), el Director de la Editora Política y que no tiene fecha, pero es, por su contenido, cercana a otra del 25 de abril de 1964, dirigida a “Jóvenes de la Editora”. La tercera está dirigida a mí, que era el Sub-Director, y es de octubre 10 de 1965. Se refieren a la colaboración de Mirta con la Editora. Estas cartas son inéditas, pero me atrevo, sé que con la anuencia de Mirta, a compartir con ustedes algunos párrafos de la dirigida a Ladislao:

He vuelto a revisar de punta a rabo las Obras Completas(Se refiere a las de V.I.Lenin. NB), excepto el Tomo XXXVII, que querría poder ver, por si hay en él algo que pueda interesar a las diversas selecciones que estamos preparando. (Se trataba de hacer selecciones por temas. NB)

1. Al revisar de nuevo (me voy a aprender los 40 tomos esos de memoria), he encontrado esas cosas que creo que deben copiarse para añadir a los tomos sobre JUVENTUD, ESTUDIANTES etc, sobre PRENSA y sobre CULTURA e INTELECTUALES. Esto, habrá que copiarlo enseguida.

2. De una vez, marqué para copiar TODO lo relacionado con Máximo Gorki. A decir verdad, es bastante. Hablé con Rolando. Pensamos en dos cosas: o bien incluir todo Gorki (todo Gorki aparece subrayado. NB) en la última parte del ya regordete tomo sobre Cultura e Intelectuales; o bien, dejar eso tal como está y publicar un tomito titulado GORKI y TOLSTOI, cosa que él cree atractiva y yo también.

Nos inclinamos a dejar lo otro como está y a formar el tomito con todas las cartas y artículos de Lenin relativas a Gorki y sus famosos —y uno más, que no está en el folletito que por ahí anda— trabajos sobre Tolstoi.

Luego la carta continúa con otros temas, pero lo ya mostrado da una idea del amor, rigor y modestia con la que Mirta trabajaba.

De la carta que me escribió en octubre del 65 quiero compartir unas líneas, por la figura de la que se trataba:

Querido Rolando:

Va la selección de Ho Chi Minh. El libro va a ser un éxito. ¡Qué periodista! ¡Qué periodista, el hombre! ¡Qué pluma!

Seguidamente pasa a precisar el material que nos envía, con una presentación de dos cuartillas para la solapa del libro y en el punto 6 de la carta, precisa:

Va hecha la revisión gramatical y de estilo. Naturalmente, también habrá que recopiar todo, supongo. Por cierto, todo estaba bastante bien, en general. Y, a veces, muy bien.

En la carta incluye una posdata de carácter personal que muestra su actitud siempre afectuosa y camaraderil, de preocupación por los demás y, en mi caso, un tanto maternal. Transcribo:

P.D.

Ya vi el artículo cervantino. (Se refiere a un artículo titulado “El concepto de la justicia en Don Quijote y Sancho” que yo había publicado en el diario Granma con el seudónimo de Juan Bas. NB) Está muy bien. Si te han pedido colaboración, no dejes de darla. Pero si no te fijas una “quota” —a la semana, a la quincena, al mes o al año— se pasará el tiempo y no harás nada para el periódico. Lo que, por más de un concepto, sería una tontería.

Esa posdata retrata bien el modo de ser de Mirta, siempre clara, directa, incisiva, para ayudar y empujar, con alegría de vivir y con toda la seriedad de su sentido del humor, hacia caminos mejores.

Fueron trece el total de los años en que tuve el privilegio de trabajar cerca de ella en lugares distintos, desde 1960 hasta 1973. Mi traslado al Servicio Exterior de la República me llevó lejos, hasta la tierra de nuestros antípodas, y no estaba en Cuba cuando ella asumió la Dirección del Instituto de Literatura y Lingüística, ni cuando su fallecimiento en 1980, pero siempre guardo el recuerdo de su ejemplo de intelectual brillante, de revolucionaria modesta y exigente, comenzando por ella misma; de persona sencilla y laboriosa, comprometida con las mejores causas de su patria y de la humanidad; de compañera y amiga; de un familiar muy cercano y querido.

Cuba tuvo en Mirta Aguirre una de sus hijas más brillantes, honestas, fieles y abnegadas.

Sea honrada su memoria y reconocida la obra múltiple y diversa que nos legó para hoy y para mañana.

Notas:

  1. Jorge, Elena. “Hoy de ayer en Mirta Aguirre”, en revista Revolución y Cultura. Trimestre octubre-diciembre de 1983. La Habana. Pág. 24.
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