Detrás del Muro

Colectiva en el malecón habanero (XI-B-H)

Texto y fotos: Amilkar Feria Flores
En exclusiva para http://www.esquife.cult.cu

Dos días antes del suceso, me encontré con Fidel Álvarez, quien me invitó a coger un “almendrón” de diez pesos para llegar desde el Vedado hasta el ISA. El Fide estaba atareado, loco, dando carreras para ultimar los detalles de su obra, que consistía en centenares de globos negros, atados en racimos bastante numerosos, de los que pendían estrellas de mar. El asunto estaba en que debía conseguir el hidrógeno para que flotaran. ¿Lo lograría el intrépido artista? “…Va ha ser el domingo, a las siete y media; no faltes” Me dijo, cuando nos despedimos.

A las siete en punto del domingo 13, el litoral capitalino era un hervidero humano. Ya desde la calle 23 se advertían los primero indicios, cuando los transeúntes no tardaban en descubrir un gigantesco caramelo de latón inflado. Un poco más adelante, para sorpresa de la concurrencia, una gigantesca pared de espejos, obra de Rachel Valdés, reflejaba la apretada distancia que separaba a los espectadores, en el muro del malecón, de la pulida superficie; menuda paradoja de la insularidad, en la que se reconocían, literalmente, en el estrecho marco de un muro, al frente, y otro a sus espaldas.

Un poco más adelante, en la explanada frente al Parque Maceo, las obras de otros artistas desplegaban su ingenio; como el cañón “fileteado” de Duvier del Dago, que parecía apuntar, como siempre lo hizo la artillería pesada desde tiempos inmemoriales, hacia los enemigos de ultramar. Por supuesto que los tiempos han cambiado, de ahí que la feroz estructura de combate estuviera diseccionada como una pieza de historia natural.

Entre la multitud no faltaron las caras conocidas de amigas y amigos, que recorrían las distancias, hasta la explanada de la Punta, comentando sobre la obra de tal o más cual artista, también amigo; que si “Carlos Martiel andaba un poco más adelante haciendo un lacerante performance”; y así. Toda una fiesta para los sentidos, a orillas del mar, excitando la imaginación de cuantos pasaban, y preguntándome yo si no sería esta una buena iniciativa para que sucediera con más frecuencia, sin necesidad de Bienales u otro asunto de fuerza mayor (no está mala la idea ¿verdad?).

Junto a los ya mencionados, “Detrás del muro” contó con la participación de Aimeé García, Elizabeth Cerviño, Carlos Montes de Oca, Humberto Díaz, Marianela Orozco, Rafael Domenech, Guillermo Rodríguez Rivera, Adonis Flores, Roberto Fabelo (padre e hijo), Jorge Wellesley, Donis Dayán Lago, Inti Hernández, Reynier Leyva Novo, Alejandro González, Alexandre Arrechea, Arlés del Río, José Ruiz, Esterio Segura, Florencio Gelabert Soto, María Magdalena Campos y Neil Leonard.

Un ejército de activistas apareció de pronto, cargado de globos negros con estrellas de mar suspendidas de los mismos. Ubicados en diversos puntos a distancia, entre la calle 23 y la Punta, esperaron a las siete y media para liberar a su suerte a los astros del mar, que conformarían una caprichosa constelación en el cielo del ocaso. Fide andaba diligente, algo preocupado por la dirección del viento; pero a la hora señalada, alucinantes racimos de uvas moras despegaron rumbo al Oeste, ante la mirada estupefacta de la ciudad, concentrada en el estrecho margen de su litoral.

[slidesshow]

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