En clave de haiku

January

El arreglo floral –ikebana– construye un mundo de gracia en el mundo de la naturaleza. Ten-chi-jin, la tierra, el cielo, y el hombre se unen en asimétrica armonía en las formas simples, elaboradas, de las ramas, las hojas y las flores. Se realiza una selección a partir de la diversidad de la naturaleza, una penetración de la mente en la materia. Sólo por unas horas (en teoría, todo debe desmontarse por la noche: no es permisible que lo creado recoja el polvo de los días siguientes) es el espíritu libre y no simplemente las fuerzas ciegas de la naturaleza quien determina la longitud de la rama, su empuje hacia arriba, el nexo entre la variedad y la uniformidad. La rama crece de acuerdo con su propia naturaleza y de acuerdo con la voluntad de hombre.

Como en el haiku, el objetivo es reducir la complejidad, la anarquía…

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