Nuestra vida digital

 Por MAITE LÓPEZ PINO

Hervé Fischer está de nuevo en Cuba, ahora en una visita al 33 Festival de Nuevo Cine Latinoamericano, este martes hizo una pausa dentro de la trayectoria cinematográfica para impartir una conferencia en el Centro de Investigación de la Cultura Cubana Juan Marinello.

El profesor de Tecnologías Digitales y Bellas Artes de la Universidad Concordia en Montreal, Québec intercambió con jóvenes cubanos acerca de los retos actuales impuestos por la tecnología.

Bajo el título “El impacto de los medios digitales sobre nuestras sociedades: desafíos, virtudes y carencias”; Fischer explicó detalladamente, y durante casi dos horas, las características de la nueva era digital.

“Estamos en presencia de una crisis de los medios tradicionales que necesitan grandes tecno-estructuras comerciales para poder subsistir”, dijo el profesor, quien además ejemplificó con periodistas que han abandonado sus medios habituales para crear espacios de información alternativos “on line”, como el medio francés Rue 89.

Más adelante, Fischer analizó el uso excesivo de la tecnología celular. “Hoy la figura de teléfonos móviles se usa para vender desodorantes y cremas de afeitar. Todo trata de una marca, de un diseño. Todo gira en torno al mercado.”

Hervé Fischer ha obtenido entre otros reconocimientos, el Premio Leonardo Makepeace Tsao para su compromiso en arte y ciencia, MIT Press, Estados Unidos, 1998, el Premio de la Sociedad de escritores canadienses, 2003, y la Distinción de la cultura cubana, 2009.

FISCHER EN EL FESTIVAL

El periodista Salvador Salazar Navarro, del sitio oficial del 33 Festival del Nuevo Cine citó al profesor canadiense: “Hollywood no podrá resistir el tsunami digital”, aseguró Fischer, en un encuentro realizado en el Salón de Mayo del Pabellón Cuba.

“Con tan sólo el 15 por icento de la producción mundial, Norteamérica obtiene el 90 por ciento de las ganancias en todo el orbe.” El poderío de Hollywood radica en el control de la distribución, basada en la tecnología en 35 milímetros. Aunque producir filmes en celuloide es mucho más costoso que la moderna tecnología digital, los grandes estudios continúan apostando por la vieja escuela, ya que de este modo mantienen su hegemonía sobre el mercado.

En primer lugar, los filmes en el formato de 35 mm son mucho más difíciles de piratear, pero a ella se suma que las majors sólo distribuyen películas a los cines que cuentan con esa tecnología. Además, como hacer copias en celuloide es también un procedimiento costoso, los estudios solo las suministran a aquellas salas con suficiente público como para recuperar la inversión. Las salas pequeñas que no pueden albergar más de doscientas personas simplemente desaparecen, ya que las majors no les suministran nuevos títulos.

Refiriéndose a la situación del cine latinoamericano frente a la avalancha fílmica norteamericana, consideró que se trata de un problema de invisibilidad de los primeros. Recordó a Pedro Armendáriz, Presidente de la Academia de cine de México, quien afirma que la gran tragedia del cine en nuestra región es que la mayoría de las veces producimos un tipo de películas pero se sigue consumiendo otro. Sin embargo, puntualizó Fischer, esta es una situación que está cambiando paulatinamente. Abordó el tema de las coproducciones como mecanismo de subsistencia del cine regional, lo que, si bien es una fuente importante de financiamiento, en ocasiones puede influenciar negativamente el tipo de historia que se quiere narrar.

Fischer está entre quienes avizoran, con la llegada del cine digital y la democratización productiva que este implica, un duro golpe para los monopolios cinematográficos norteamericanos. Esta tecnología podría fracturar el mecanismo de distribución de filmes en 35 mm, a partir del cual Hollywood controla los mercados. Por otro lado el digital permite la producción de filmes con menores presupuestos, lo que condiciona la intervención de nuevos actores a nivel regional que anteriormente no contaban con los recursos necesarios para filmar.

“Lo digital condiciona un renacimiento del cine independiente, nacional, alternativo, indígena, experimental, documental, del cortometraje, un cine socialmente comprometido, de los teatros periféricos, de barrio, del cine en los países del Sur”, visiones todas ellas que han sido históricamente barridas por la hegemonía del cine norteamericano.

El autor de La decadencia del imperio hollywoodense (Ediciones ICAIC, 2008) hizo referencia al impacto de otros adelantos tecnológicos en el futuro del séptimo arte, que afectan no sólo la producción sino el consumo. Entre ellos se refirió al llamado “cine en casa”, que permite la recepción de películas a partir de sistemas que logran una óptima calidad, pero sin la tradicional comunión que implica una gran sala. A ello se suman las pantallas personales, como por ejemplo los Ipad, en tanto nuevos soportes para consumir cine; así como el uso de Internet, lo cual puede cambiar las dinámicas de creación cinematográfica, ya que permite que muchas personas puedas producir películas y colgarlas en sitios de acceso público como YouTube.

Fuente: CubAhora

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